Crowsourcing y periodismo ciudadano. Fuentes de contenido colaborativo

La hipermediatización de la información ha abierto un panorama utilizado para desarrollar novedosos productos periodísticos. La sociedad red ha desarrollado una nueva línea informativa que engloba a los integrantes de este proceso como comunidad virtual distinguida por su intercambio comunicativo.
La tecnología ha formado nuevas técnicas de producción y difusión que ha llevado a la creación de la figura prosumidora.
En el ecosistema tecnológico contemporáneo todos somos prosumidores. Diariamente se observa, comparte y comenta toda clase de contenido con intereses personales en diversas plataformas. Este fenómeno se ha convertido en un gran aliado para el periodismo digital en el ámbito de la inmediatez.
El abaratamiento de la tecnología ha contribuido en la accesibilidad de equipos para la sociedad. Para aquellos que tienen un conocimiento básico en el manejo de estos dispositivos resulta sencillo registrar eventos desde diversas latitudes.
Las plataformas digitales son el canal de distribución de estos registros. Cada persona tiene el poder comunicacional de transmitir estos contenidos, particularmente cuando adquiere relevancia mediática.
En este contexto, interviene la figura del periodismo ciudadano como productor polifuncional de contenidos. Los medios ahora enfrentan el desafío de garantizar en la brevedad posible la veracidad de los hechos.
Este ejercicio comunicativo desarrollado por el ciudadano digital fortalece un vínculo colaboracionista que impulsa el crowdsourcing como recurso de intercambio entre todos. Los medios deben compensar las colaboraciones de la audiencia garantizando la calidad informativa que cada historia merece.
El terreno digital está compuesto por nichos que desencadena la “contaminación” informativa producto de hibridaciones e interpretaciones.
Ante esto, el periodismo está en la necesidad de compartir su rol con los consumidores, cuya intervención debe permanecer en monitoreo contante. Los medios tienen la responsabilidad de actuar como jueces, organizando el criterio informativo hacia una ruta veraz e imparcial.
Gómez (2023), en su investigación describe varios proyectos desarrollados por medios. Diario El Tiempo de Colombia. “Periodismo ciudadano” es un ejemplo que invita al colectivo a participar en la elaboración de noticias a través de las siguientes fases:
1)Preproducción: El medio realiza una convocatoria a través de las redes, invitando a aquellos que desean aportar información con sus dispositivos.
2)Producción: La sala de prensa evalúa el contenido según la relevancia y verificación. Una vez seleccionada pasa a formar parte de la noticia.
3)Postproducción: La noticia es publicada en versión impresa y/o digital, otorgando crédito a los ciudadanos que colaboraron en la producción.

Otro ejemplo que destaca el autor es “Oh My News”. Portal web fundado en Corea del Sur en donde los ciudadanos digitales participen en la publicación de noticias o editoriales.
El modelo se basa en la verificación de los acontecimientos y en la selección de contenido apropiado al estilo narrativo.
Moderadores filtran contenidos inapropiados. Este proceso estimula la interacción con espacios de interacción para debatir la noticia entre los participantes.
Sin embargo, este ejercicio de colaboración modificó su espacio debido a la cantidad de información publicada sin corroborar su veracidad.
Espiritusanto y Gonzalo (2011) señalan que el principal error de esta iniciativa fue ocasionado por la dificultad de confirmar las noticias recibidas desde lugares como Afganistán, Brasil o Zimbagüe.
Un modelo referente es el realizado por el diario británico The Guardian. La propuesta consiste en integrar a las comunidades en un ámbito colaborativo con reportajes.
El proceso parte con el planteamiento de posibles temáticas de interés y organizan la producción con aporte de las audiencias.El equipo propone reportajes viables en la producción de contenidos que define con mecanismos de conocimiento general la inclusión y participación de los interesados.
Los participantes deben cumplir ciertos requisitos para que su aporte sea considerado en la producción de noticias. Tienen posibilidades de compartir toda clase de material informativo a través de plataformas o recursos colaborativos en línea.
En el producto final, los editores evalúan los elementos incluidos en el reportaje para posteriormente pasar a su divulgación.
Barreras y éticas en el periodismo colaborativo
El desarrollo de este tejido colaborativo presenta barreras importantes que deben ser solucionadas. El tema ético impone una esfera informativa fluctuante, cuya inestabilidad puede acarrear resultados negativos.
La publicación del contenido en las diversas plataformas debe cumplir con estándares aceptados en la sociedad para garantizar una recepción asertiva en las audiencias digitales.
Sánchez (2012) manifiesta que los medios tienen la responsabilidad imperante de confirmar la fuente de los contenidos eficazmente para que sea canalizado según la naturaleza del hecho.
El autor manifiesta que la implementación del crowdsourcing aún es una actividad que las empresas periodísticas no consideran completamente en sus rutinas. Es vista con recelos debido a la calidad formal del contenido y la fiabilidad de este.
Herramientas colaborativas
Han surgido soluciones tecnológicas que analiza la veracidad de la información publicada. Una de las más conocidas es “iReport” desarrollada por CNN.
Los ciudadanos colaboran con registros informativos e ingresan el video en la aplicación. Son evaluados y pasan por filtros para formar parte del complemento noticioso. En su función, facilita tutoriales para orientar a los usuarios en el registro de la noticia.
Otra herramienta colaborativa reconocida es “Demotix”. Recopila material realizado por freelancers en calidad fotógrafos y videógrafos. Es una red compuesta por profesionales en el ámbito comunicativo con el objetivo de contribuir y promocionar la libertad de la información.
Las labores con orientación hacia los profesionales, convierte a esta herramienta como un caso más de crowsourcing periodístico que de información colaborativa.
La tecnología influye continuamente en los procesos cotidianos de comunicación e información global. El periodista debe acoplarse a la cultura digital para favorecer su aporte comunicativo.
El reto está en sostener una fórmula económica que aporte incentivos en la realización de productos informativos de calidad.
El conjunto de aplicaciones a pesar de favorecer el tratamiento de los contenidos carece de un protocolo para abordar la desinformación y sus detonantes. Su práctica debe ser orientada en educar a los voluntarios con sus aportes. El compromiso ético y de producción debe estar clarificado para mejorar el resultado.
El propósito de ser colaborativo va más allá del compromiso. Estos recursos deben alinear normativas y restricciones considerando sanciones económicas, penales, entre otras para advertir las consecuencias de generar contenidos falsos que tergiversan el propósito final.
Además, los periodistas deben formarse con códigos éticos para que su empleabilidad asegure una función regulada en los medios de comunicación.
La principal utilidad del crowsourcing en los medios está con ubicar información sobre hechos o acontecimientos en los que equipos periodísticos no pueden estar presentes.
Tiene el potencial de profundizar una línea informativa específica de una situación desde diferentes perspectivas con la misma validez.
El punto clave para que sea viable esta clase de propuestas reside en involucrar a la sociedad en un sentido de pertenencia que se identifique con su entorno local.
Lara (2014) describe que este proceso parte con la dinamización de la comunidad. Debe existir canales fluidos de comunicación y tejer redes de confianza para que los participantes sientan que su tarea es significativa.
Los medios locales a través de campañas informativas pueden invitar a la audiencia para que intervengan en el proyecto y sentar bases en un modelo colaborativo sobre noticias de importancia para sus habitantes.
El ego del periodismo actual debe flexionar su postura rígida en la utilización de esta opción. Ver esta colaboración como un aliado importante de apoyo, sin ser una amenaza en el periodismo para optimizar el proceso de informar adecuadamente a la audiencia.
Las nuevas modalidades colaborativas a largo plazo tienen la obligación de mejorar las interfaces y sus normativas de uso desde el ámbito práctico, jurídico y ético para que sea un enlace de confianza. Debe ser diseñado un sistema de garantías que sea lo suficientemente práctico para valorar los derechos en un escenario cultural y digital.
Espiritusanto, Ó. y Gonzalo, P. (2011). Periodismociudadano, evolución positiva de la comunicación. Madrid: Ariel, Fundación Telefónica. http://www.fundacion.telefonica.com/es/que_hacemos/media/publicaciones/Periodismo_ciudadano.pdf (20-11-2012)
Gómez, W. D. (2023). El Crowdsourcing: jóvenes prosumidores en los medios de comunicación de Colombia. Razón Y Palabra, 26(115), 107–120. https://doi.org/10.26807/rp.v26i115.1930
Lara, T. (2014). Crowdsourcing: cultura compartida. Anuario de Acción Cultural Española de Cultura Digital. Focus 2014: uso de las nuevas tecnologías, 20-29.
Sánchez-Fortún Hermosilla, José Ramón (2012). Nuevos modelos de conocimiento público colaborativo: el crowdsourcing informativo. //Cuadernos de Gestión de Información. (2012) p31-p39. ISSN 2253-8429l.